He vuelto.
Días atrás cargado de trabajo sin poder acallar mi alma, sin poder tranquilizar lo ajetreado de mi corazón sentía una necesidad inmensa en mis dedos, de teclear, de entregarme, de soltarme en el abismo profundo, bello e indecifrado de las letras, de esta magia que me transforma día con día.
Un amigo hablaba con profunda nostalgia y sabiduría acerca del matrimonio.
Yo, aun sin estar en ese estado, lo escuchaba con ansia, con expectativa, como esperando lo inesperado; mi alma me gritaba no te muevas y prepárate a escuchar algo que cambiara tu vida. Atento seguí con la mirada y el oído sus palabras, y de pronto:
Escuche una frase que cimbro e hizo retumbar mis oídos.
Hizo que se sacudiera todo mi interior, en fracción de segundos sentí como dentro de mi carne, dentro de mi cuerpo se empezó a conformar una especie de guerra, algo estaba pasando al escuchar esas palabras, me sentí un poco mareado, mi cuerpo se sintió débil y sin fuerzas.
¡Dios Ayúdame!
Creí escuchar un grito desde adentro de mi ser.
¡Ayúdame! Siguió exclamando mi corazón.
Una película que ya había visto antes se empezó a correr nuevamente dentro de mi mente.
Ya, años atrás me había puesto en paz con esa parte de mi vida, pero la volví a recordar, la volví a sentir.
No sabia que necesitaba recordarla para una gran enseñanza en mi vida.
El dijo:
"Existen seres humanos con Orfandad emocional, con Orfandad de amor".
Me sacudí.
Pienso, y después de dar una vuelta a mis días ordinarios, como esta mención es una realidad, una triste realidad.
Claro que es una tristeza dejar en orfandad a los niños, pero es también igual de triste o mas aun que, una persona tenga a sus padres y sufra de ORFANDAD DE CARIÑO Y AFECTO.
Día con día en las noticias escuchamos que el gobierno e instituciones no gubernamentales están trabajando en la lucha contra la inseguridad, contra el narcotrafico, contra la delincuencia organizada, contra las adicciones, contra el aborto etc.
¡Ja!
Creo que seria mas fácil la vida del ser humano si TODOS lucháramos día con día en contra de esta ORFANDAD DE AMOR. (Que día a día crece sin parar, minuto a minuto se manifiesta, aun en nuestra vida.)
Que lucháramos incansablemente porque nadie careciera de afecto, de amor, de cariño, de atención; que escucháramos a los demás como quisiéramos que nos escucharan a nosotros, que amaramos a los demás como quisiéramos que nos amaran a nosotros.
Si amaramos si tan solo amaramos.
Todo seria diferente, todo seria distinto.
Si nos llegáramos a amar con efusiva dedicación como dedicamos tiempo a detallar y formar nuestro cuerpo, si nos perdonáramos por el hecho de ser frágiles, como perdonamos con facilidad los errores de los demás, si no dejáramos huérfano a nuestro corazón y ni el de los demás, todo seria distinto. Habría un cielo aquí en la tierra.
Hoy, creo que nuestro corazón sufre en algunas ocasiones innecesariamente; creo que nos lastimamos en las relaciones por este simple hecho: nos volvemos a quedar huérfanos de afecto y de amor y de atención en nuestras relaciones y entonces, es cuando nace lo mas vil y desgraciado del ser humano, su bajeza, su egoísmo y lo que es peor: su auto destrucción. Y de paso destruimos a quien mas nos ha amado.
La mayoría de los delincuentes y asesinos, han sido huérfanos o los han dado en adopción, es decir, han vivido sin amor y sin atención. En eso nos convertimos, destruimos las ilusiones, los sueños, los anhelos de los demás.
Los dejamos nuevamente huérfanos, sin amor y sin afecto.
Necesitamos reavivar ese amor, esa pasión. Necesitamos llenarnos de amor, llenarnos de afecto, buscar amarnos con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro corazón, nuestra mente, nuestro ser entero. Debemos de dejar de ser huérfanos, sino lo hacemos solo estaremos dando lastima, y ofreceremos migajas que se convertirán en su momento en destrucción para los demás.
Dejemos que el cielo nos llene de amor, que la madre naturaleza nos abrigue en sus brazos y nos contagie de ese amor que ella siente por sus hijos, dejemos que Dios nos llene de su amor a través del diario convivir con nuestros hermanos.
¡Dejemos de ser huérfanos!
¡Dejemos de hacer huérfanos a los demás!
Amemos, que para eso se vive.
Veamos diariamente el rostro de los que se sienten amados y acompañados, veamos como un niño sonríe al abrazarle.
Veamos como una mujer se siente en las nubes cuando su amado le corresponde diariamente en amor y en pasión.
Veamos el rostro de nuestros padres que viejos (y con culpas) al abrazarlos fuertemente se sienten perdonados y ni siquiera condenados.
Veamos como nuestro rostro brilla porque nuestro corazón ha dejado la ORFANDAD.
Que el amor sea nuestro estandarte y un día podamos decir como el poeta:
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo,
Vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
D.R. José Eduardo Sánchez Padrón
Que el amor sea nuestra fortaleza.
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