Llegué.
Ese dia, tome mi silla, me senté y me dispuse a escuchar, el maestro aun no llegaba, pero yo estaba inmerso en mis mil y un pensamientos que hacían que me distrajera de lo que pasaba a mi alrededor, que hacían que me distrajera de mi vida misma.
Mi vida era un sufrimiento sin fin, un vacío total, un desazón. Todo era confusión, todo era soledad y frustración.
De pronto, algo me hizo voltear, no fue que sintiera la presencia de alguien, solo que fue como la llamada de un corazón deseoso de amor, y mi mirada se perdió en la tuya.
Alli estabas tu, sonriéndome con una profunda alegría, que hizo que se detuviera el tiempo y se acelerara mi corazón; una pequeña gota de sudor se formo en mi frente. Simplemente sonreías. Me diste en ese gesto de segundos, la transformación mas maravillosa. Me sentí importante, elegido; todo sucedió tan de pronto, tu mirada, tu sonrisa, tus labios mojados por tu lengua, todo ese lenguaje de frente mio, me derrumbo, todo esos segundos bastaron.
Que desgracia, me habías enamorado. Lo demás que sucediera después de este encuentro seria simplemente magico.
Todo se volvió distinto, todo tomo color, todo era diferente.
No me di tiempo para descubrir quien en realidad eras tu. Como me hiba dar tiempo. Carajo! Toda mi vida esperando (aunque ni siquiera sabia que esperaba) sentirme con un propósito, sentirme en el paraíso del amor, era algo que nunca había experimentado, era lo que mi corazón había anhelado.
Y rápidamente, me acerque y cuando menos lo pensé estaba cautivado, estaba en tus brazos, estaba esclavizado.
Era tu voz, tu sonrisa, tus besos, tus palabras, eran tus ojos que me desnudaban, o acaso, eran tus tiernas manos que frágiles me sostenían, o era tu cuerpo que me calentaba el alma.
Quizá, no lo se, o simplemente era mi carencia de amor, mi perdida vida de soledad, mi arraigada inestabilidad emocional; mis miedos a enfrentar la vida con determinación, mis miedos a quedarme solo en este mundo vacío y de hastío; mi miedo congelante de llegar a viejo y encontrarme vagando por el valle sin rumbo fijo.
Mi miedo a que no me amara nadie mas.
Lo que haya sido, eso precisamente fue.
Como cualquier principio todo fue amor, yo no marque reglas, yo no pedí, yo solo me deje llevar. Eras lo que siempre había esperado. Así, que poco a poco todo fue fluyendo. Nunca te exige, siempre pensé que el amor es donación, así que espere una respuesta a mi amor... pero... Nunca llego.
Siempre trate de comprenderte, tenias una vida distinta, una vida fuera de lo común, otras actividades, otros compromisos, eras diferente, por eso te ame. Si, te ame, aunque todos me digan que fue obsesión. Para mi fue amor, fue amor porque me involucre, porque me di, porque cedi.
Mañanas amenas.
Tardes plenas.
Noches excitantes.
Y de pronto, todo se termino, si es que un dia empezo.
Fue tan corto el tiempo, pero tan profundo el amor.
Descubrí que no me amabas.
Que dolor! Que dolor. Me gritaba el corazón. Nunca me lo dijiste. Nunca me hablaste con la verdad! No hizo falta una recomendación de mi amigo o una actitud que me hiciera saber tu desamor.
Simplemente vi.
Señales aquí y allá.
No quería darme cuenta, porque darme cuenta hubiera sido reconocer que me equivoque, que le entregue mi corazón, mi alma y mi cuerpo a la persona que no debí.
Algo desde el principio le gritaba a mi corazón, pero no quise escuchar. No queria, me resistía, no me atrevía a pensar que estaría solo una vez mas.
Mi corazón me gritaba:
!Date cuenta! ¡Reacciona! ¡Estoy sufriendo mucho! ¡No cambies lo eterno por lo vano! Y aun asi, era mayor mi miedo.
Pero el momento llego.
Ya no pude mas, y digo ya no pude mas porque el cielo lo hizo por mi, le otorgue la autoridad: Hazlo tu por mi, exclame.
Y lo hizo.
De un momento a otro ella ya no estaba aquí.
Noches de lagrimas.
Noches de ausencias.
Creí que moriría.
Días largos que sobrepasaban las horas.
Descuido.
Tristeza profunda.
Derrota.
Culpa.
Y sin embargo mi corazón agradecido rebozaba, saltaba, yo escuchaba una voz desde el interior: Gracias por librarme de ese desamor, de ese dar y no recibir.
Lo comprendí.
Aprendí, no de la forma que quise ni de la forma mas dulce. Pero aprendí.
Ahora gracias a mi, estoy preparado a recibir, no solo a dar.
Primero a recibir al Amor de mi vida. Luego lo seré para ella.
Hoy agradezco que te fueras y me alegro de tu ausencia y tu lejanía.
Se que el miedo que me dominaba, el miedo al rechazo, el miedo a estar solo, a fracasar, a no ser digno de amor, el miedo a no agradarle a la gente, el miedo a no ser atractivo, el miedo a quedarme solo, el miedo a .... etc... ya no esta.
No vivo en el miedo vivo en el amor y en la libertad.
Me había sucedido lo mismo que a Job:
Porque me sucedió lo que más temía y me sobrevino algo terrible.
¡No tengo calma, ni tranquilidad, ni sosiego, sólo una constante agitación! (JOb 3, 25)
A final de cuentas me sucedió lo que más temía.
Vivo a partir de ayer, sin miedo a ser.
Vivo sin miedo a creer y le doy la bienvenida al Amor, que siempre es nuevo y con vigor.
Que el miedo no tenga parte en nuestra vida y sobre abunde el amor.
(D.R. JOSE EDUARDO SANCHEZ PADRON.)
Un guerrero de la luz necesita amor.
El afecto y el cariño forman parte de su naturaleza, tanto como el comer, beber o el gusto por el Buen Combate. Cuando el guerrero no se siente feliz ante una puesta de sol, es que algo anda mal.
En este momento, interrumpe el combate y va en busca de compañía, para contemplar juntos el atardecer.Si tiene dificultades para encontrarla, se pregunta a sí mismo: "¿Tuve miedo de aproximarme a alguien?
¿Recibí afecto y no lo percibí?"
Un guerrero de la luz usa la soledad, pero no es usado por ella.
MAKTUB.:
No hay comentarios:
Publicar un comentario